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Una articulación se define como un punto de contacto que puede ser entre dos huesos, entre un hueso y un cartílago o entre huesos y dientes (Tortora & Derrickson, 2013). Estas estructuras proporcionan al cuerpo movimiento y soporte mecánico (Clark, 2007).

La superficie que se encuentra entre dos huesos se conoce como cartílago articular (Benito-Ruiz et al., 2009) pudiéndose visualizar en la Figura 1. Los principales componentes del cartílago articular son fibras de colágeno insoluble y proteoglicanos solubles. La integridad del cartílago es dependiente del complejo del colágeno tipo II, proteoglicanos y proteínas accesorias como la fibronectina. Estas moléculas son sintetizadas en la matriz extracelular por los condrocitos (Kumar, Sugihara, Suzuki, Inoue, & Venkateswarathirukumara, 2014).

Figura 1. Ejemplo de articulación de la rodilla.

Las articulaciones tienden a sufrir muchas lesiones (Benito-Ruiz et al., 2009). Diferentes estudios señalan que entre el 10 y el 40% de la población española presenta algún trastorno osteoarticular. Las articulaciones más afectadas son las rodillas, las caderas, las manos y la columna vertebral (Benito-Ruiz et al., 2009). Las enfermedades más prevalentes en España son la lumbalgia, la artrosis y la fibromialgia. Estas enfermedades son la primera causa de bajas laborales permanentes en España. Además, el deterioro progresivo en las enfermedades reumáticas dificulta la realización de tareas cotidianas domésticas o laborales, afectando a la calidad de vida.

El colágeno es una de las proteínas más abundantes en el ser humano (Dybka & Walczak, 2009). El colágeno contiene el 16% de aminoácidos esenciales y un 60% de aminoácidos esenciales condicionales (Figueres Juher & Bases Perez, 2015; Juher & Pérez, 2015) (aquellos que no son esenciales en buenas condiciones pero que pasan a serlo para las células envejecidas o en fases de estrés celular).

Figura 2. Estructura molecular de una fibra de colágeno.

Se ha encontrado numerosos estudios que relacionan el uso de colágeno hidrolizado con la mejora de los síntomas de la osteoartritis, pero el número de estudios que relacionan este suplemento con las lesiones deportivas no osteoartríticas y con deportistas ha sido muy reducido.

El único estudio realizado con deportistas indica una reducción del dolor articular asociado al deporte si se suministran suplementos de colágeno hidrolizado en la cantidad de 10-12 mg de colágeno al día (Clark et al., 2008). Los resultados obtenidos siguiendo las diferentes escalas VAS o de dolor, muestran unos resultados similares entre los estudios, puesto que indican que la toma de colágeno hidrolizado supone una reducción en la escala de dolor, lo que supone mejoras en cuanto al dolor articular. A pesar de dicha mejora del dolor, no en todos los estudios suponen una mejora en la función articular (Benito-Ruiz et al., 2009; Bruyère et al., 2012).

Se ha relacionado de forma positiva la suplementación de una combinación de colágeno hidrolizado con ácido hialurónico en adultos con problemas articulares para mantener una actividad física regular, ya que contribuye al tratamiento y prevención de lesiones cartilaginosas al aumentar la masa del cartílago. Este tratamiento podría aplicarse también a deportistas jóvenes (Llopis-miró & Miguel-saenz, 2016). En cuanto a la regeneración ósea, no se observan cambios en los niveles de los marcadores bioquímicos del hueso con la suplementación con colágeno hidrolizado (Cúneo, Costa-Paiva, Pinto-Neto, Morais, & Amaya-Farfan, 2010).

En relación a la diferencia entre suplementos existen estudios que demuestran la mayor eficacia del colágeno tipo II sin desnaturalizar frente al suplemento de hidrocloruro de glucosamina con sulfato de condroitina (Lugo, Saiyed, & Lane, 2016).

En la misma línea, encontramos otro estudio que confirma los beneficios gracias al consumo de colágeno hidrolizado y que estos beneficios son mayores con la toma de este suplemento frente a otros (Trč & Bohmová, 2011). A pesar de estos buenos resultados, no se han encontrado estudios que comparen la eficacia de colágeno desnaturalizado con colágeno sin desnaturalizar (Lugo et al., 2016).

En cuanto a la procedencia de este colágeno, encontramos estudios que demuestran que los beneficios son similares independientemente de la procedencia de dicho suplemento (Kumar et al., 2014). Muchos de estos estudios han sido realizados con un muestreo muy reducido, por lo que, aunque los resultados sean estadísticamente significativos, creo que para futuros estudios debería de ampliarse la participación.

Conclusiones

  • Basándonos en los estudios publicados hasta la fecha, podemos considerar que existen ligeros indicios del beneficio de consumir colágeno hidrolizado para mejorar el dolor articular.
  • La suplementación de colágeno hidrolizado en deportistas podría reducir el dolor articular asociado al deporte pero podría no suponer una mejora de la funcionalidad de dicha articulación.

 

Referencias bibliográficas:

1. Benito-Ruiz, P., Camacho-Zambrano, M. M., Carrillo-Arcentales, J. N., Mestanza-Peralta, M. a, Vallejo-Flores, C. a, Vargas-López, S. V, … Zurita-Gavilanes, L. a. (2009). A randomized controlled trial on the efficacy and safety of a food ingredient, collagen hydrolysate, for improving joint comfort. International Journal of Food Sciences and Nutrition, 60 Suppl 2(August), 99–113. http://doi.org/10.1080/09637480802498820

2. Bruyère, O., Zegels, B., Leonori, L., Rabenda, V., Janssen, A., Bourges, C., & Reginster, J. Y. (2012). Effect of collagen hydrolysate in articular pain: A 6-month randomized, double-blind, placebo controlled study. Complementary Therapies in Medicine, 20(3), 124–130. http://doi.org/10.1016/j.ctim.2011.12.007

3. Cúneo, F., Costa-Paiva, L., Pinto-Neto, A. M., Morais, S. S., & Amaya-Farfan, J. (2010). Effect of dietary supplementation with collagen hydrolysates on bone metabolism of postmenopausal women with low mineral density. Maturitas, 65(3), 253–257. http://doi.org/10.1016/j.maturitas.2009.10.002

4. Clark, K. L. (2007). Nutritional Considerations in Joint Health. Clinics in Sports Medicine, 26(1), 101–118. http://doi.org/10.1016/j.csm.2006.11.006

5. Clark, K. L., Sebastianelli, W., Flechsenhar, K. R., Aukermann, D. F., Meza, F., Millard, R. L., … Albert, A. (2008). 24-Week study on the use of collagen hydrolysate as a dietary supplement in athletes with activity-related joint pain. Current Medical Research and Opinion, 24(5), 1485–1496. http://doi.org/10.1185/030079908X291967

6. Dybka, K., & Walczak, P. (2009). Collagen hydrolysates as a new diet supplement. Food Chemistry and Biotechnology, 73(1058), 83–91.

7. Figueres Juher, T., & Bases Perez, E. (2015). [An overview of the beneficial effects of hydrolysed collagen intake on joint and bone health and on skin ageing]. Nutricion Hospitalaria, 32 Suppl 1, 62–66. http://doi.org/10.3305/nh.2015.32.sup1.9482

8. Juher, T. F., & Pérez, E. B. (2015). REVISIÓN DE LOS EFECTOS BENEFICIOSOS DE LA INGESTA DE COLÁGENO HIDROLIZADO SOBRE LA SALUD OSTEOARTICULAR Y EL ENVEJECIMIENTO DÉRMICO. NUTRICION HOSPITALARIA, 32(s01), 62–66. http://doi.org/10.3305/nh.2015.32.sup1.9482

9. Kumar, S., Sugihara, F., Suzuki, K., Inoue, N., & Venkateswarathirukumara, S. (2014). A double-blind, placebo-controlled, randomised, clinical study on the effectiveness of collagen peptide on osteoarthritis. Journal of the Science of Food and Agriculture, 95(4), 702–707. http://doi.org/10.1002/jsfa.6752

10. Llopis-miró, R., & Miguel-saenz, J. De. (2016). Eficacia y tolerancia de un condroprotector oral a base de ácido hialurónico y colágeno hidrolizado sobre la funcionalidad articular en individuos activos con artrosis de rodilla ଝ, 47(173), 2–5. http://doi.org/10.1016/j.apunts.2011.03.001

11. Lugo, J. P., Saiyed, Z. M., & Lane, N. E. (2016). Efficacy and tolerability of an undenatured type II collagen supplement in modulating knee osteoarthritis symptoms: a multicenter randomized, double-blind, placebo-controlled study. Nutrition Journal, 15(1), 14. http://doi.org/10.1186/s12937-016-0130-8

12. Tortora, G., & Derrickson, B. (2013). Principios de Anatomía y Fisiología. Panamericana (Vol. 13).

13. Trč, T., & Bohmová, J. (2011). Efficacy and tolerance of enzymatic hydrolysed collagen (EHC) vs. glucosamine sulphate (GS) in the treatment of knee osteoarthritis (KOA). International Orthopaedics, 35(3), 341–348. http://doi.org/10.1007/s00264-010-1010-z

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Laia Pérez Rico

Redactora DM
Graduada en Nutrición y Dietética Humana (UV).l Máster en Cineantropometría y Nutrición deportiva, Nutrición humana (UV) y Máster en nutrición en la Actividad Física y el Deporte (UB). Cineantropometrista nivel 2 por la ISAK. CEO Dietplan.

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