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En la siguiente entrada vamos hablar sobre los riesgos de lesión en escaladores, sobre todo en las extremidades superiores. No obstante, antes de empezar la lectura y si te apasiona el mundo de la montaña y la escalada, te adjunto algunos post que ya he escrito por si fueran de tu interés: Primeros auxilios en montaña; Influencia de la edad en la respuesta a la altitud.

Como ya comentamos en entradas anteriores (ver Lesiones de dedos en escaladores) la escalada se ha convertido en un deporte de moda y cada vez más gente la práctica. Esto ha facilitado que gente con poca experiencia (pocos años escalando y entrenando) emplee recursos que muchas veces quedan por encima de su nivel – todos hemos visto a alguien haciendo campus o suspensiones en su primer año de entrenamiento y hemos pensado: “Se va a lesionar” – .

Existen diferentes modalidades en escalada: en la montaña podemos ver escalada clásica, escalada deportiva o Boulder; y la practicada indoor, que puede contemplar las modalidades anteriores pero se practica en un gimnasio/rocódromo. Curiosamente la mayoría de lesiones se producen en la práctica indoor, por lo que ha sido foco de diferentes investigaciones para averiguar por qué se producen estas lesiones y buscar los posibles factores de riesgo para desarrollarlas.

Se han intentado estudiar en varios estudios que contaban con gran tamaño muestral (algunos con más de 500 sujetos en seguimiento durante 1-5 años) estudiando factores personales – como la edad, sexo, peso, altura… – y factores relacionados con la escalada – frecuencia, experiencia, tipo de escalada, calentamiento… – y las lesiones sufridas en los 12 meses previos al estudio.

En uno de ellos (Middelkoop  et al., 2015) se estudiaron 426 participantes que escalaban en rocódromo durante 1 año. Lo que se observó es que el lugar más frecuente de lesión eran los dedos (35% de todas las lesiones) seguidas por las de codo y muñeca.

Cuando analizaron los posibles factores de riesgo, detectaron que los que se relacionaban con mayor número de lesiones eran:

  • Edad elevada.
  • Entrenar en campus board.
  • Bouldering.
  • Realizar un “enfriamiento” o estiramientos postentrene –cooling down en inglés–
  • Haber sufrido lesiones previas.

Vemos como factores que nos pueden parecer evidentes a priori, como el volumen de escalada (horas por semana) o el nivel de escalada, no mostraron asociación.

Respecto al campus, aunque sea un método de progreso rápido en los escaladores, debemos tenerle mucho respeto y saber cuándo debemos comenzar a practicarlo. Existen muchos artículos sobre el tema en internet, pero estas son las indicaciones de Eva López que muestra en su blog (eva-lopez.blogspot.com.es) sobre suspensiones:

  • Llevar más de 2 años de escalada y entrenamiento sistemático (3-4 días/semana).
  • Aguantar más de 15 segundos de una regleta de 24mm.
  • Tener más de 16 años. No es recomendable que jóvenes menores a 18-20 años, entrenen en campus board, o usen lastre en suspensiones(Morrison y Schöffl, 2007).
  • Estar libre de lesiones o enfermedades que contraindiquen el ejercicio de suspensiones de dedos, y/o haber completado la adecuada rehabilitación en caso de haberlas sufrido recientemente. En algunos casos, eso supondrá que hayan pasado unos 2 meses, en otros hasta 6 meses o incluso años.

El Boulder, por ser una modalidad más explosiva y más física en muchas ocasiones, parece ser más lesiva.

El dedicar tiempo después de tu entrenamiento en rocódromo para “enfriar” no se acaba de entender con exactitud. Se cree que aquellos escaladores que realizan una práctica más seria y exhaustiva, que podría relacionarse con mayor número de lesiones.

Por último, el hecho de haber sufrido lesiones previas, es un factor importante. Podría relacionarse con características individuales desfavorables para este deporte, con una técnica o forma de entrenamiento inadecuada de escalada o quizá una vuelta al deporte demasiado temprana que no nos asegura la cura completa de la lesión previa.

CONCLUSIONES:

Las lesiones en extremidades superiores son muy frecuentes en escaladores. Para evitar al máximo estas lesiones es importante conocer tus limitaciones y adecuar tu entrenamiento a tus posibilidades y no olvides calentar de forma adecuada antes de tu entrenamiento.

El mejor entrenamiento es el individualizado y aquel que es supervisado por profesionales que tengan experiencia en el campo.

Gracias por vuestra lectura.

Referencias bibliográficas:

1. Middelkoop M et al. Incidence and Risk Factors for Upper Extremity. Climbing Injuries in Indoor Climber. Int J Sports Med 2015; 36: 837–84

2. Josephsen G, Shinneman S, Tamayo-Sarver J, Josephsen K, Boulware D, Hunt M, Pham H. Injuries in bouldering: a prospective study. Wilder- ness Environ Med 2007; 18: 271–280

3. Scho VR, Ho mann G, Kupper T. Acute injury risk and severity in indoor climbing – a prospective analysis of 515,337 indoor climbing wall visits in 5 years. Wilderness Environ Med 2013; 24: 187–194

4. Wyatt JP, McNaughton GW, Grant PT. A prospective study of rock climbing injuries. Br J Sports Med 1996; 30: 148–150

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Graduada en Medicina por la UV a partir de mayo de este año. Investigadora y amante de la medicina de montaña. Años de experiencia en escalada y montaña.

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