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El fútbol es un deporte en el cual se combinan aceleraciones, frenadas, cambios de ritmo, saltos, cambios de dirección o disparos de una forma acíclica e imprevisible; por lo que es un deporte muy dado a padecer numerosas bajas por lesiones musculares.

Las lesiones musculares comprenden hasta un 30% de todas las lesiones en este deporte (Dvorak, et al. 2011). Dentro de las lesiones musculares, cabe destacar la gran incidencia de lesiones en la musculatura isquiotibial (37%), seguida de aductores (23%), cuádriceps (19%), y gemelos (13%) (Ekstrand, et al. 2011).

 

Anatomía y función de los músculos isquiotibiales

  • Bíceps femoral: Posee dos cabezas. La cabeza o porción larga se une a la tuberosidad isquiática, y la porción corta se origina en el tercio medial del fémur. Ambas se insertan en la cabeza del peroné. La porción larga es biarticular y realiza la extensión de la cadera y la flexión de la rodilla, mientras que la porción corta solo realiza flexión de rodilla.
  • Semitendinoso: Se une a la tuberosidad isquiática y se inserta en la cara interna de la tibia, junto al tendón del sartorio y del recto interno formando así la pata de ganso. Realiza la extensión de cadera y la flexión de rodilla.
  • Semimembranoso: Se une a la tuberosidad isquiática y se inserta en la tibia. Realiza extensión de cadera y flexión de rodilla.

Figura 1. Musculatura que forma el Isquiotibial.

El Bíceps Femoral en el Fútbol

La lesión del bíceps provoca un pinchazo bastante característico en el muslo, dolor, y pérdida de días de entrenamientos y de partidos, que provoca grandes perjuicios futbolísticos y económicos a los clubes de fútbol. Es una lesión difícil de tratar, de curación lenta y con probabilidad alta de recaída si no se trata bien.

Pese a todas las investigaciones y mejoras durante estos últimos años, no se ha conseguido disminuir la incidencia de lesiones de los isquiotibiales ni sus recaídas durante los últimos 28 años, con lo que es necesario un nuevo modelo que explique de forma más global y compleja este paradigma (Mendiguchia, et al. 2011)

El bíceps femoral es el músculo más lesionado dentro del grupo de los isquiotibiales, seguido por el semimembranoso y acabando por el semitendinoso (Koulouris, et al. 2003). Este músculo no solo destaca por ser el de mayor prevalencia de lesión en fútbol, sino también por su alta tasa de recaída, la cual será de mayor duración y gravedad que la primera (Ekstrand, et al. 2011).

En función de la posición en el terreno de juego, la mayor incidencia lesional se da en defensas y delanteros, una hipótesis se basa en que en esa zona o demarcación es donde mayor número de disputas de balón se realizan durante un partido (Aceña, et al. 2014).

Este tipo de lesiones están asociadas a acciones donde se producen robos de balón en los ¾ de campo; mientras que el 66´9% de las lesiones musculares del bíceps femoral en fútbol se producen en la 2ª parte de los partidos (Dvorak, et al. 2011).

Esto explicaría la vinculación entre estas lesiones musculares y la presencia de fatiga muscular, siendo esta un gran factor de riesgo a tener en cuenta (De Hoyo, et al. 2013).

 

¿Cómo se lesiona el Bíceps Femoral?

El principal mecanismo de lesión en fútbol se da en las carreras a altas velocidades o en los esfuerzos de aceleración.

Concretamente, se suele lesionar en la última fase de balanceo durante la carrera, es decir, cuando la pierna está en el aire y se está preparando para contactar con el suelo (ver figura 2).

En esta última fase, al preparar la pierna para contactar con el suelo, desaceleran la carrera y extienden la rodilla, estirándose así aún más los isquiotibiales y contrayéndose de forma excéntrica.

Figura 2. Fases del Sprint en la carrera.

Los estudios biomecánicos sobre la carrera a altas velocidades han demostrado que la cabeza larga del bíceps femoral sufre el mayor estiramiento músculo-tendinoso durante la última fase de balanceo (Schuermans, et al. 2014). Lo que favorecería la gran prevalencia de lesiones musculares del bíceps femoral en el fútbol.

Otro mecanismo de lesión menos común en este músculo se da cuando el bíceps femoral cambia de forma rápida de concéntrico a excéntrico en la fase de balanceo para realizar la frenada (Drezner, 2003). Este mecanismo es previo al comentado anteriormente.

En cuanto al pronóstico del tiempo de recuperación, cabe destacar que las lesiones que afectan al bíceps femoral tienen un peor pronóstico que las que afectan al semitendinoso o al semimembranoso (Til, 2013).

Las lesiones tienen peor pronóstico en cuanto más cerca están de la tuberosidad isquiática, por lo que las lesiones proximales de la porción larga del bíceps femoral son más duraderas que las del tercio medio y distal. También las que afectan a ambas cabezas o porciones del bíceps femoral poseen un peor pronóstico (Til, 2013; Kouloris, et al. 2003).

 

Conclusiones

  • Las lesiones musculares del bíceps femoral son las más frecuentes en el fútbol por la gran vulnerabilidad de este músculo en acciones características del fútbol como sprint, desaceleraciones y rápidos cambios de dirección.
  • Existe mayor riesgo de lesión del bíceps femoral en la 2ª parte, en partidos, en períodos con alta carga competitiva, en acciones de robo de balón en ¾ de campo, en defensas y en delanteros.
  • Existen más lesiones musculares del bíceps femoral en fútbol que en otros deportes como balonmano o baloncesto.
  • Estas lesiones disminuyen el rendimiento personal y colectivo del equipo y provocan una pérdida económica importante en los clubs profesionales.
  • El factor de riesgo más importante es haber tenido previamente una lesión muscular en el bíceps femoral. La tasa de recaídas es alta en este músculo.
  • La prevención y la readaptación de esta lesión ha de ser específica a cada jugador y a su demarcación, acercándonos al movimiento lesional (excéntrico) en las últimas fases de la rehabilitación.
  • Es importante respetar los tiempos biológicos de curación del tejido muscular del bíceps femoral, realizando las actividades adecuadas en cada fase de rehabilitación de una forma progresiva.

Pd: No te pierdas mi siguiente entrada donde hablo sobre las Recaídas y nivel deportivo del futbolista tras una lesión del Ligamento Cruzado Anterior (LCA).

 

Referencias bibliográficas:

  1. Dvorak J., Junge A., Derman W., & Schwellnus M. (2011). Injuries and illness of football players during the 2010 FIFA World Cup. Br J Sports Med. 2011 Jun;45(8):626-30.
  1. Ekstrand, J., Hägglund, M. & Waldén, M. (2011). Epidemiology of muscle injuries in professional football (soccer). Am J Sports Med.; 39(6):1226-32.
  1. Mendiguchia, J., & Brughelli M. (2011). A return-to-sport algorithm for acute hamstring injuries.  Phys Ther Sport. 2011 Feb; 12(1):2-14.
  1. Koulouris G., & Connell D. (2003). Evaluation of the hamstring muscle complex following acute injury. Skeletal Radiol, 32:582-9.
  1. Aceña, A. (2014). Lesiones musculares en fútbol: revisión y diseño de protocolos preventivos en la lesión del bíceps femoral. Revista de Preparación Física en el Fútbol, 2014, 1- 15, ISSN: 1889-5050.
  1. De Hoyo, M., Naranjo-Orellana, J, Carrasco, L., Sañudo, B., Jiménez-Barroca, J.J., & Domínguez-Cobo, S. (2013). Revisión sobre la lesión de la musculatura isquiotibial en el deporte: factores de riesgo y estrategias para su prevención. Rev Andal Med Deporte;6(1):30-37
  1. Schuermans J., Van Tiggelen D., Danneels L., & Witvrouw, E. (2014). Biceps femoris and semitendinosus—teammates or competitors? New insights into hamstring injury mechanisms in male football players: a muscle functional MRI study. Br J Sports Med 2014; 48:1599–1
  1. Drezner, J.A. (2003). Practical management: hamstring muscle injuries. Clin J Sport Med.; 13:48-52.
  1. Til, L. (2013). Hamstring Injuries In Football: Applying scientific knowledge to daily on-field practice. ASPETAR SPORTS Medicine Journal 2013.

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Graduado en Fisioterapia (UCH-CEU) y estudiante de Podología (UV). Especializado en la Fisioterapia Deportiva y en la Readaptación de lesiones.