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En el primer artículo que escribí en Deporte Multidisciplinar hablé sobre Las lesiones de dedos en escaladores. El siguiente artículo trata sobre si la edad influye en la respuesta en la altitud. Para ello me gustaría empezar con una frese introductoria:

El ser humano posee el deseo de explorar lo desconocido” Dr. Buzz Aldrin (Ingeniero, Doctor, coronel de la USAF y segundo hombre en pisar la luna).

El hombre siempre ha querido ascender montañas y ya desde la antigüedad se vio que la altura era un ambiente hostil para él. Existen innumerables estudios sobre los efectos deletéreos de la hipoxia hipobárica (falta de oxígeno en el aire que respiramos debido a la baja presión atmosférica) en el cuerpo humano, pero pocos acerca del efecto de la edad en la adaptación a la altitud.

En los últimos años, con la tendencia a una vida más saludable, ecológica y de contacto con la naturaleza, así como facilidad en los medios de trasporte, gente de cualquier edad y condición puede ascender con facilidad por encima de los 4.000 metros sobre el nivel del mar.

Cuando una persona no consigue adaptarse a la hipoxia de altitud (a partir de los 2.500 metros se han descrito los primeros efectos negativos) desarrolla lo que conocemos como mal agudo de montaña. Los síntomas más leves y que nos deben alertar son dolor de cabeza, náuseas, vómitos, falta de apetito, mareo, fatiga, insomnio… Formas muy graves y que requieren descenso inmediato de altitud son el edema pulmonar y el edema cerebral. 

La pregunta que nos hacemos es, ¿se adapta peor a la altitud una persona joven o una de mayor edad? Es decir, ¿la edad es un factor de riesgo para desarrollar mal de montaña?

Existen pocos estudios al respecto, y los que existen muestran resultados contradictorios, pero el más relevante de ellos el de Richalet et al. (2015) demostró que el riesgo de edema pulmonar o cerebral de altitud disminuye con la edad, siendo el grupo por debajo de los 45 años el que más incidencia mostró.

A finales del verano pasado, un equipo de casi 50 (figura 1) personas nos desplazamos a Pirineos para realizar un trabajo de investigación (que finalmente ha sido mi Trabajo de Final de Grado) a los pies del Aneto. Pese a las dificultades intrínsecas del viaje y la mala meteorología, conseguimos observar los mismos resultados que los del grupo de Richalet et al. (2015).

Figura 1. Trabajo de investigación en Pirineos.

Lo que se observó en la muestra estudiada es que tanto los jóvenes como los sujetos de mayor edad mantienen saturaciones de oxígeno similares (es una aproximación de la cantidad de oxígeno que transporta nuestra sangre) al ascender en altitud. Lo que diferencia ambos grupos de edad es la manera que éstos tienen para evitar una desaturación mayor: los jóvenes (por debajo de los 35-46 años, según estudios) tienen frecuencias cardíacas superiores como mecanismo adaptativo a la falta de oxígeno, mientras que los de mayor edad aumentan la frecuencia ventilatoria como mecanismo de lucha. Existen muchas teorías que intentan explicar el por qué de esta diferencia siendo algunas de ellas la falta de respuesta adrenérgica en los sujetos de mayor edad, o la falta de respuesta por parte de los quimiorreceptores de éstos a la hipoxia, de forma que la manera “que les queda” de compensar la falta de oxígeno es respirar más veces por minuto que los jóvenes.

Figura 2. Relación de la FC y FR con la edad en diferentes puntos de altitud.

Por supuesto queda mucho camino por recorrer en este campo de investigación y serían necesarios estudios con mayores altitudes y tamaño muestral para corroborar nuestras conclusiones. Espero poder seguir esta línea de investigación durante mi carrera profesional y compartir todos los resultados con vosotros.

 

Conclusiones del estudio:

  • La edad no es un factor de riesgo para desarrollar mal agudo de montaña.
  • Los sujetos de mayor edad mantienen saturaciones de oxígeno similares a las de aquellos de menor edad, adaptándose de forma similar a la hipoxia en altitud.
  • La saturación de oxígeno y la presión arterial (tanto sistólica como diastólica) no muestran diferencias en los rangos de edad estudiados, aumentando de forma similar en todas las edades con la altitud.

PD: infinitas gracias a todos los que participasteis, ayudasteis e inspirasteis este pequeño gran proyecto.

Figura 3. Participantes involucrados en el proyecto de investigación.

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Graduada en Medicina por la UV a partir de mayo de este año. Investigadora y amante de la medicina de montaña. Años de experiencia en escalada y montaña.

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