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En uno de nuestros primeros artículos ya hablamos sobre los beneficios psicológicos de la práctica deportiva. Recientemente, nuestra compañera María Medrano nos mostraba la importancia que tiene a nivel cognitivo y cerebral la practica de la actividad física. Como bien decía en su post, quizá sean más conocidos sus beneficios a nivel cardiovascular, metabólico o su papel en la prevención de la obesidad y el sobrepeso. Es por eso que no debemos olvidar (como ya se dijo en la antigüedad) que “una mente sana va de la mano de un cuerpo sano”.

Bueno, “aparquemos” esta idea aquí de momento.

El deporte o la actividad física pueden cumplir una serie de funciones muy variadas dependiendo de la población que la esté practicando, el momento evolutivo en el que se encuentren los participantes o los gustos personales de cada uno.

Haciendo un ejercicio simple de reflexión y pensando en aquellas personas que conocemos y que practican deporte, seguro que podemos encontrar muchas y muy diversos ejemplos: Unos tienen que practicar determinados ejercicios para recuperar una lesión, otros (los menos) lo hacen como forma de ganarse la vida, también algunos sectores de la población lo hacen con afán de mantenerse activos, socializar y muchos también lo hacen como mera forma de diversión.

Quiero pararme aquí, en el último ejemplo. El deporte tiene una serie de componentes cuya combinación hacen que en la mayoría de los casos sea una actividad divertida. Es por eso que sobre todo en edades tempranas el deporte gana enteros como actividad extraescolar puesto que los niños se lo pasan bien practicándolo, socializan, empiezan a conocer sus capacidades y las ponen a prueba.

Es por eso, que a la mayoría de los niños les gusta el deporte por lo que muchas veces se utiliza como castigo, sobre todo cuando la situación que se pretende corregir son las malas notas.

Como hemos comentado nada mas empezar el post, cuerpo y mente van de la mano, es decir, que nuestros hijos practiquen deporte puede llevarles a mejorar distintos aspectos que pueda beneficiar su rendimiento académico. Como en toda práctica reglada en el deporte los niños tienen que escuchar, entender, asimilar conceptos, reglas, aprenden a tolerar el error (Tanto ajeno como propio), cumplir horarios o ser responsables. Estos y muchos otros beneficios tienen utilidad en el entorno escolar.

Parece claro, que si privamos a los niños de la práctica deportiva podemos estar privándoles de estos beneficios. Pero aún así, profundicemos un poco más en la utilización del deporte como castigo. Para ello me gustaría que os plantearais estas dos preguntas:

1) ¿ES EL DEPORTE RESPONSABLE DE LAS MALAS NOTAS?

A muchos padres les preocupa que el problema sea que el deporte les quite tiempo de estudio a sus hijos. Para comprobar esto podemos elaborar con nuestros hijos un horario que planifique con exactitud cada una de las tardes de la semana, las horas dedicadas a deberes, tiempos muertos para descansar, horas de estudio y de práctica deportiva.  Por lo general el principal problema que se suele dar en estos casos es el poco aprovechamiento del tiempo de estudio debido a distractores externos (móvil, ordenador). Si detectamos que la causa es la perdida del tiempo de estudio y nuestra manera de corregirlo es dejarles sin práctica deportiva estamos perdiendo una oportunidad de oro para enseñarles a gestionar y organizar mejor su tiempo, recurso que seguro tendrán que utilizar en la etapa adulta.

2) ¿ES ÚTIL LA UTILIZACIÓN DEL CASTIGO SIN DEPORTE COMO HERRAMIENTA EDUCATIVA?

Un castigo de este tipo va a provocar que se asocie aquello con lo que castigamos como consecuencia de la conducta:

No estudio ⇒ no voy a entrenar.

En muchos casos el castigo extingue la conducta de manera puntual, pero la raíz (en este caso el aprovechamiento del tiempo) no se soluciona.

 

Así pues el castigo sin deporte, además de privar a nuestros hijos de los beneficios cognitivos que supone la practica deportiva, no trabaja sobre la raíz del problema. Puede suponer un parche en un momento puntual, pero el problema seguirá ahí  y volverá a manifestarse pese al uso del castigo.

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Pedro Garcia Montañes

Redactor DM
Graduado en Psicología (UV) y Máster en Psicología del deporte (COP-CV). Me apasiona el trabajo con los equipos base ayudando a fomentar la educación en valores, el bienestar y el disfrute por el deporte, sin dejar de lado el rendimiento deportivo.

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